Compañero Jordi, me gusta el haiku, encierra la observación de un hecho insignificante, mínimo, casi microscópico y lo hace grandioso, como si en ese momento, toda la naturaleza esperara ese temblor reactivo y necesario. El temblor en catalá, "tremolor", resulta mas onomatopéyico a mi modo de ver.
Ah, se me olvidaba, lleva levemente oculto el kigo de la estación.
Excelente haiku, Jordi; comparto el comentario del compañero Manuel. Cierto que tremolor resulta muy expresiva. En castellano también se usa una palabra muy parecida que es "tremular", pero está más restringida al uso de la terminología pediátrica.
Comparto también haiku aracnoideo
tiemblan las puntas
entre dos hierbecillas
teje su red