De atardecida camino junto al arroyo. Cuando termina un farallón de pizarras, comienza el bosque de galería, que atravieso con sumo cuidado para no tropezar con las raices. En un remanso me detengo a contemplar la reverberación del agua sobre un tronco semisumergido.
Acaba el día,
los reflejos del agua
mueven las ramas.
Sonidos de agua
Compañero Zil, me alegro de que te guste este intento de haibun, la verdad es que sucedió tal como lo describo, incluso grabé en video esos "temblores" en las ramas. Me apasiona la visión del campo en soledad, te da la oportunidad de penetrar más en el alma de las cosas y a veces, cuando puedo y me dejan, me escapo con la simple intención de observar y escribo y retrato sin importarme el orden. No me paro a pensar sobre el instante que se ofrece ante los ojos, lo hago mío y ya está, para bien o para mal así sucede.
Salud

