Florece el hueco
en el alma del hombre,
quimera y sueño.
Llueve. En la senda,
las huellas se han borrado;
renace la hierba.
Todo es desierto,
arenas turbulentas,
simún por dentro.
Esta acalculia
de contar con los dedos
sílabas puras.
Ventana abierta
en las ruinas del deseo
-que el simún cierra.
Luce un narciso
su belleza en el agua.
Lo anega el río.
Redonda luna,
desde el cielo opalino
blanquea las dunas.
