"Mi pasión por la fotografía y el haiku hace que sea difícil establecer una línea claramente divisoria que encuentre distinciones relevantes entre ambos… Son lo mismo, pero no lo son. ¿En que se parecen? Desde mi punto de vista, en que son relámpagos de toma de conciencia, de aprehensión de una realidad cargada de espiritualidad y en que los dos, forman parte de la expresión de ese algo que captado afuera se asienta dentro y que tiene sentido si se comparte.
Sus diferencias son obvias y radican en la utilización de un medio como el de la palabra escrita – en el caso del haiku- utilizando unas pocas sílabas que tardan en leerse más o menos, lo que dura un suspiro o el de la impresión fotográfica de la luz en un soporte artificial, en lo que dura un parpadeo. Pero por ambos medios, se trata de expresar la unión perceptiva de lo que surge al sentir (sentir con todos los sentidos - a no ser que alguna causa mayor lo impida) un momento especial que nos conmociona profundamente. Uno lo hace con palabras y otro con imágenes y ambos medios tienen un poder evocador tanto en el que escribe - retrata como en el que lee -contempla .
Utilizamos palabras para nombrar imágenes que vemos y las palabras que leemos tienen en nuestra mente una imagen asociada. Ver una rosa roja marchita en una fotografía y leer “una rosa roja marchita” en un poema, tienen más o menos el mismo poder evocador para el que lo recibe.
Hay fotografías- imágenes que gritan de dolor y se oye (me viene la imagen del cuadro de Munt “El grito” o la famosa fotografía de Kin Phuc, aquella niña vietnamita que lloraba horrorizada con su cuerpo quemado por el napalm), otras que huelen y otras que a pesar de ser en blanco y negro, evocan en nosotros el colorido más espectacular… Es por todo esto que me gusta la mezcla que surge entre ellos.
Al unirlos en un foto-haiku, puedo encontrarme con dos formas diferentes de enfocarlo:
O bien buscar la fidelidad y precisión notarial “a primera vista”, esa primera impresión fidedigna de la que suele hacer gala el haijin o bien indagar en esas lecturas profundas que surgen de una comprensión más sutil, detallada o meditada de las “aperturas” que también suelen aceptarse como buenas en la escritura de un haiku - lo que solemos denominar como “un haiku abierto”-
En esos niveles de interpretación me muevo y me dejo fluir, aunque en estos momentos me atrae mucho más la idea de trabajar en la sugerencia a través de las sensaciones que emanan de ambas expresiones y encontrar puntos sutiles de unión que en algunos casos puede rozar la subjetividad, pero que otorga al foto-haiku un misterio añadido.
El tema da para mucho y esto que relato, es tan sólo una rápida aproximación de mi sentir el foto-haiku sin ninguna pretensión didáctica y mucho menos filosófica.
Mercedes Pérez - Kotori "
Seguidamente dos foto-haiku de Kotori para ilustrar la reflexión anterior.


Abrimos este hilo, que lo dejamos fijo en esta sección, para que vayamos expresando nuestra opinión sobre este tema tan interesante.




