
OBSERVACIÓN DE RASGOS HUMANOS EN RITMO DE HAIKU
Parece trivial el gesto de admirar un hermoso paisaje o una gran vista marina. Encuentro, con todo, más singular y meritorio el cuidado que un poeta posiblemente ponga en apreciar cualquier rasgo característico de la conducta humana, por más que éste pase desapercibido para casi todo el mundo.Que una joven se arregle improvisadamente el pelo es algo tan cotidiano, que a primera vista diríamos que no reclama un poema. Recuerdo una comedia española que vi en televisión hace años, en una escena en la cual se dudaba si una mujer, allí presente y tendida, de hecho había muerto o no. Alguno de los personajes sugirió que lo mejor era acercarle un espejo a la cara (para comprobar si tenía aliento, se entiende). Entonces otro personaje dijo: “Eso es: si no se arregla el pelo, es que está muerta.”
La cómica frase revela lo cotidiano de la acción comentada: un toque rápido al cabello por parte de una mujer, aun en este caso de integridad vital en entredicho, es algo que se da por descontado.
Pues bien, Matsuo Bashoo nos va a hacer ver, en el haiku que traemos para comentar, cómo se comporta al respecto una mujer, posiblemente joven y con natural coquetería, mientras trabaja de pastelera envolviendo budines o pastelillos de arroz.
Chimaki yuu / katate ni hasamu / hitai-gami . . . . . . Bashoo (1)
Lía pastelillos; / con la otra mano aparta / el pelo de su frente. . . . . Traducción mía
“Hitai-gami” (2), es decir: la parte de la cabellera (“kami”, pronunciado “gami”) que cae sobre la frente (“hitai”); es la manera de expresar lo que para nosotros es el flequillo.
La mujer está atenta a su trabajo, y lo va realizando con diligencia. Lo cual no obsta para que, con espíritu muy femenino, cuide su figura aun en medio de esa ocupación. Tal vez, unido esto a la posibilidad de que el flequillo le dificultara su tarea como pastelera.
Un novelista japonés, contemporáneo nuestro y de reconocida fama, Murakami Haruki, no desdeña la atención debida al flequillo de una joven. Supongo que dicho autor conocerá el haiku de Bashoo que comentamos, y tal vez lo haya recordado al escribir, pero esta circunstancia es irrelevante a la hora de apreciar nosotros su observación estética. En su novela “After dark” deja caer ráfagas de esa imagen tan femenina : una joven –a veces, la protagonista Mari, a veces su hermana Eri- arreglándose momentáneamente el pelo, aun de improviso y de modo inconsciente, acaso. El novelista se vale de la expresión “mae-gami” (3). (En la hoja de textos japoneses aparecen en rojo las palabras destacadas, y asimismo los nombres de autores).
Así, en la traducción española -cuidada obra de Lourdes Porta-, encontramos:
“El flequillo (de Mari) le cae sobre los ojos” (4)
“El pelo del flequillo le cae sobre la frente, y ella (Eri) se lo aparta de los ojos con un
movimiento de cabeza” (5)
“(Mari) se pasa una mano por el flequillo. Se coloca bien la capucha de la sudadera. “ (6)
Vemos pues que tanto el haijin como el novelista han puesto en juego su mirada eminentemente humana para deleitarnos con un rasgo precioso del encanto femenino. Cada uno de ellos lo hace a su modo, pero existe una afinidad en la manera poética de mirar.
COMENTARIO
Paráfrasis del poema de Bashoo (1):
“Mientras envuelve pastelillos de arroz en hojas de bambú, (ella) con una mano (con su mano libre) se retoca (o se retira hacia la oreja, alisándolo) el pelo de su frente.”
La medida del poema es la canónica (5-7-5 sílabas). Se estima que fue escrito en verano de 1691.
R.H. Blyth en su “AHistory of Haiku”, vol I, presenta este poema como prototipo de “delicadeza” en transmitir la experiencia captada.
Los “chimaki” (7) son pastelillos, especialmente destinados a celebrar la Fiesta de los Muchachos, el día 5 del quinto mes lunar.
El verbo “yuu” (Blyth lo sustituye por el casi sinónimo –y expresado mediante el mismo ideograma- “musubu” (8); añadiendo así dicho autor innecesariamente una sílaba de más al primer verso), el verbo yuu –repito- se usa también en la expresión “kami wo yuu” (9) ´retocarse o alisarse el pelo’.
Este detalle lingüístico nos sugiere la coincidencia entre el trabajo que ella está realizando y la atención prestada sobre la marcha a su arreglo corporal. Ambas acciones pueden expresarse mediante “yuu”.
Obviamente, la puntualización “con una mano” que nos da Bashoo, da a entender que con la otra mano la mujer sigue trabajando.
El verbo “hasamu” tiene la misma raíz que “hasami” ‘tijera’. Quiere decir que, haciendo una pinza con sus dedos semejante a una tijera, la chica se retoca el flequillo.
“Hitai-gami” (2) ‘frente-pelo’ o “el pelo de la frente” equivale semánticamente a “mae-gami” (3) o “pelo (que cae) delante (de la cara)”, expresión –ésta última- usada por Murakami.
En la brevedad del presente haiku, Bashoo nos ha hecho experimentar un destello de belleza viviente en un gesto tan humano. Escribirlo, valió la pena.
Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala
Universidad de Sevilla
Universidad de Sevilla


