Niños jugando.
Por todo el jardín
las margaritas
- Uli Bidean
La inocencia de los niños, el movimiento dinámico del juego, la inmensidad del jardín, su espaciosidad, el detalle atento de las margaritas. Un haiku alberga el mundo y el mundo se expresa en el haiku. Parece que el juego de los niños ha dejado el jardín lleno de margaritas. El contraste entre el juego de los niños y la quietud de las margaritas. Un haiku muy sugerente.
Zorzal inmóvil...
escurre por las plumas
la lluvia de otoño
- Mary
Atención al detalle sobre cómo resbalan las gotas de lluvia por las plumas, contraste entre la quietud del zorzal y las gotas de lluvia que se escurren. Toda la lluvia de otoño en unas sencillas plumas de zorzal, lo grande en lo pequeño, como en el famoso haiku de Isa: “Las distantes montañas / se reflejan en las pupilas / de la libélula.” (traducción de Vicente Haya).
Tarde lluviosa.
La barbilla del perro
sobre la alfombra
- Uli Bidean
Un haiku que transmite serenidad en esa escena de la lluvia que cae en la tarde, con lo cual (supongo) el perro no puede salir a la calle. Muy sugerente el contraste entre la lluvia que cae y la tranquilidad del perro que reposa en su alfombra, entre la vertical de la lluvia y la horizontal del perro. Muy tierno el detalle de observar cómo el perro apoya su barbilla en la alfombra, en un gesto que suele ser habitual en estos animales domésticos.
Dentro del charco
unos folios escritos.
Viento de abril
- Hikari
Muy interesante la unión de estos elementos: charco, folios escritos y viento de abril. Agua, papel (madera), tinta, viento, abril, se reúnen en este haiku para crear un conjunto armonioso. El haijin enfoca la realidad que contempla para resaltar la unidad de todo: elementos naturales y no naturales.
Pasan las nubes...
la yegua amamantando
a su potrillo.
- Hadaverde
Por el cielo van las nubes y en la tierra pacen las yeguas, que amamantan a sus potrillos. Se aúnan el cielo y la tierra en esta escena tierna del potrillo mamando de su madre y el movimiento sereno de las nubes. Hay un sutil contraste entre el desplazamiento de las nubes y la quietud de la yegua. Un hermoso momento haiku.
sólo un trocito
de la casa de adobe...
y una amapola
- Estela
Entre las ruinas de una antigua casa de adobe florece una amapola. Muy interesante cómo se abre un espacio vacío al citar ese trocito de casa que queda, para crear amplitud y desahogo, como se hace en la pintura japonesa, por ejemplo, para que de ahí brote una amapola, que da el punto y el contraste de color a la tonalidad marrón del adobe.
Luna creciente -
El eco de una feria
y el azahar
- Barlo
Este haiku muestra una algarabía de los sentidos: la vista de la luna, el oído de la feria, el olor del azahar, el gusto y el tacto al leerlo
Sombra de nube.
Un lagarto inmóvil
en el pedregal.
- Petrus
Es bien conocida la afición de los lagartos a tomar el sol durante largos ratos. Este lagarto quieto queda a la sombra de una nube y no sabemos qué hará ahora… El movimiento lento de la nube junto al reposo del lagarto da mucha belleza a la escena, la suavidad de la nube y la dureza de las rocas del pedregal (esta palabra me encanta!).
Entrado el otoño...
se palpa cada hueso
al abrazarlo
- Sandra
Un entrañable haiku que revela la ternura del abrazo a un familiar cercano, que pasa seguramente sus últimos momentos. El otoño es la estación en la que los árboles quedan desnudos de sus hojas, lo cual da cierta similitud con esos huesos que se palpan al perder peso. El otoño como etapa que acerca al invierno, al final, al cambio de estado. Te acompañamos, Sandra.
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