Rosa encendida
en ara de mis sueños,
mujer divina
Pájaros vuelan
el azur, y por dentro
jaulas abiertas.
La sirena eres
que los mares alteras
de mis quereres.
Te quiero tanto
que hasta las penas son
dulce quebranto.
Irradia Febo
en el cielo, y en el alma
lluvias de invierno.
Sabes, Rosaura,
que sin ti los tesoros
no valen nada.
Cambian las cosas...
A ras de sierpes vuelan
las mariposas.
Mirando el cielo,
un alción veo que pasa,
¡mi loco sueño!
Perros ladrando
a una luna de plata,
ecos de antaño.
Huiste, regresas...
¡Cuántos años pasaron,
y eres más bella!
